¿En qué consiste?

El síndrome de ojo seco constituye un grupo de síntomas (sensaciones percibidas por el propio paciente) y de signos (hallazgos del oftalmólogo en la superficie ocular del sujeto) que se relacionan con una alteración de la protección de los ojos por las lágrimas ya sea por su escasa cantidad o por su insuficiente calidad. Aunque en la mayoría de las ocasiones no compromete de forma severa ni la agudeza visual ni la salud ocular de la persona que lo padece pero es frecuente que implique un alto grado de molestias subjetivas, llegando a interferir con sus actividades cotidianas.

Tratamiento

  • Mayoría de casos: el primer escalón en el tratamiento de estos problemas se basa en una adecuada lubricación ocular, con lágrimas artificiales sin conservantes. No se trata de una medida curativa ya que no va a solucionar el problema de forma definitiva pero suele ser suficiente en muchas ocasiones. Para ello, existen en el mercado una gran variedad de productos, con diferentes principios activos y concentraciones de los mismos.
  • Casos más severos: es necesario recurrir a tratamientos más complejos encaminados a:
    • Aumentar la producción de la lágrima: pilocarpina vía oral
    • Reducir la inflamación producida por dicha sequedad: corticosteroides o inmunosupresores tópicos, como la ciclosporina A, la mitomicina C o el tacrólimus)
    • Mejorar los mecanismos de regeneración de la superficie ocular: se han producido grandes avances en los últimos años. Uno de los más utilizados es el colirio de suero autólogo, en sus diferentes concentraciones (20%, 50%…). Se prepara a partir de la extracción de sangre del propio paciente y se administra en forma de colirio. Sus beneficios se aprecian a medio plazo pero tiene algunos inconvenientes:
      • Necesidad de mantenerlo en frío en todo momento
      • Imposibilidad de prepararlo en pacientes con seropositividad para HIV, hepatitis B o C
      • Contraindicación para su uso en pacientes con enfermedades autoinmunes o de injerto contra huésped. En esos casos se puede recurrir a la preparación del colirio a partir de la extracción sanguínea de familiares directos, aunque puede ser menos eficaz y producir más efectos secundarios.
  • Preparados biológicos: dentro del mismo espectro de tratamientos se encuentran algunos otros preparados biológicos, tales como el plasma rico en plaquetas o el factor neurotrófico, con limitaciones similares a las del suero autólogo. Sin embargo, hoy en día ya disponemos de algunos otros preparados que no requieren su mantenimiento en frío, con lo que resulta más fácil su administración, teniendo en cuenta la gran frecuencia de su administración. Hay otros tratamientos como el extracto de membrana amniótica que pueden ser útiles en el tratamiento de la superficie ocular dañada.
  • Otros tratamientos: en la actualidad se están ensayando otros tratamientos como el colirio de plasma de cordón umbilical con una eficacia similar a los anteriores pero sin el inconveniente de las contraindicaciones en enfermedades autoinmunes ni los problemas de almacenamiento en los casos de serologías positivas ya que se trata de un producto heterólogo (proveniente de otra persona).
  • Casos muy extremos: cuando ya aparecen daños importantes en la superficie ocular, pueden ser necesarias técnicas quirúrgicas de reconstrucción de la misma: trasplante de membrana amniótica, las queratectomías superficiales o los trasplantes de limbo o de córnea…

Conclusión

Por lo tanto, el síndrome de ojo seco constituye una patología con un grado de severidad muy variable y con un conjunto de tratamientos médicos y quirúrgicos muy diverso que va a requerir de la experiencia del oftalmólogo a la hora de elegir unos u otros en cada caso.